Un niño me pregunta, ¿Por qué lloras? Hijo, nunca lo entenderías, alcancé a responder; luego un hombre se acerca y me pregunta ¿Pero por qué lloras tanto? Y el mismo se respondió: “Es una mujer”.
Pero no entienden que cuando fuimos creadas, Dios se dispuso a crearnos y sabia que debíamos ser distintas y coloco toda la fuerza del universo, la mezcló con delicadeza y fragancia de una flor, por esa razón el rocío de cada lágrima es quien refresca mi abatido corazón.
Mis lágrimas reflejan el sentir, reflejan la alegría, sentimientos extraños que dispersan mis sentidos, momentos de dolor y alegría, desahoga mi alma y me llena de valor para enfrentar el mañana, las ocupaciones de todos días, el trabajo, los hijos, el esposo, la universidad, todo junto.
Una mañana de estas, me desperté y me observé en el espejo y dije: ¿Qué pasa conmigo? ¿Dónde estoy yo? ¿Dónde esta mi vida? No tengo tiempo para mirar lo que hay dentro de mi, y de repente el rocío de cada lágrima reflejó mi realidad: “Hey estás aquí mujer, necesitas aprender más, necesitas llenarte de ganas y ceñir tu lomo de fortaleza”.
Podría dejar que el tiempo haga lo que tiene que hacer y dejar todo a cuenta del tiempo, pero en realidad el no se encargará, ni cambiará nada en este rumbo. Pues el que poco se precia y se arriesga en su vida por esperar que el tiempo se encargue de todo, no conocerá la verdadera felicidad y solo se quedará en el intento de algún día haber conocido la felicidad.
Pero amiga no es así, no es el tiempo, somos nosotras con la ayuda de Dios que vamos a cambiar nuestro destino, nuestro camino, hoy cambié cada lágrima por un nuevo mañana, me llené de valor al cambiar cada lágrima de dolor por muchas lágrimas de alegría, cambió mi rumbo dando toda mi entrega y todo mi sentir en tan solo tres palabras “deseo ser feliz” y entendí que el rocío de cada mañana es diferente, invade mi corazón y llena de alegría y amor mi día a día.
Experimenta y cambia tus lágrimas de dolor, de angustia, por sentimientos que están ocultos y que por miedo, no te dejan ser feliz.
Hoy desperté con nuevas fuerzas y levante mi honor para vivir un nuevo amanecer, pero cuando desperté a tu lado, mis lagrimas rodeaban mi rostro y mis mejillas de ternura, porque comprendí que nunca había conocido el amor verdadero, hasta que desperté a tu lado y me llenaste de tu calor, entonces entendí que el rocío de mis lágrimas son distintas a las lágrimas que antes salían de mis ojos.
Por esa razón mis ojos hoy brillan más que nunca, porque camino en busca de mi felicidad y el aura que flota en mi cuerpo es un perfume fresco y especial.
Pues más valioso será cuando mires al espejo y digas “Gracias, Señor, porque tan solo fui un instrumento en tus manos y a través de mi influencia, tu poder fue suficiente para hacer felices a las personas que me rodean”.
Cortesía de: Thaina Luna.

